viernes, 12 de junio de 2015

Escultura poética: Dante Alighieri

Monumento a Dante en la plaza Santa Croce de Florencia, 1865




El Misterio se enamora de un hombre cuando su genio trasciende los siglos, y a ti, Dante Alighieri, te amó con la fuerza del tiempo y el poder de los himnos.
Tu alzada mirada a los cielos te aleja de esta tierra de enanos. Siguiendo una estela te guía, a lomos del águila, más allá de la noche y de las rotas palabras en tu obra apresadas.
¿Qué nobles regiones ha visto tu mente profunda y arcana? ¿Qué bellos paisajes quemaron tus ojos de anhelos? ¿Qué gritos de lágrimas bañaron tu espíritu en los hondos Infiernos? ¿Qué tierna esperanza te condujo de nuevo a lo alto, a la luz, al Enigma perpetuo?
Tú que has servido con ansia al gran Eros; tú que has sabido amar con el ímpetu de la inmortalidad; tú que has muerto entregado a tu amada, esa Beatriz luminosa que no conocieron los ojos mortales… dime… dime la fórmula mágica, la metáfora que transforma el silencio del alma en poesía divina y celeste.
Señor de los versos que narran secretos, tu canto resuena en los libros cerrados y en los hombres despiertos. Deseaste alumbrar el camino de un futuro lejano, la senda que apenas vislumbran los ánimos nuevos, la ruta que eleva al Empíreo, donde aguarda la Vida, donde espera lo eterno.

Naty Sánchez