viernes, 5 de junio de 2015

El príncipe Ramsés


El joven príncipe Ramsés, todavía tras la estela de su padre, ofrenda a los dioses de Egipto. Su condición infantil la reconocemos por la trenza lateral. Las garras que parecen arañar su brazo son parte de su traje sacerdotal, un cuidado manto de lino pintado que imitaba la piel de un felino.
Los suaves relieves del antiguo escultor son maravillosos, casi acarician la piedra. La atención que ha recibido el cabello es una clase intemporal de maestría. Los rasgos del muchacho rescatan el suave perfil de su juventud.

Ramsés está absorto en su labor; sostiene el incensario con serena sabiduría, como si no hubiera en el mundo nada más importante. Está en paz con lo divino, seguro de su destino, confiado en lo que habrá de venir.

Príncipe Ramsés II
Relieves del templo de Sethy I en Abydos, Dinastía XIX, Reino Nuevo.
Abydos, Egipto.


Convertir un día torcido en una sesión de fotos desenfocada

En busca del vuelo perdido , foto de Naty durante el día de su vuelo perdido A veces el día se desenfoca: tienes dos teléfonos y ambo...