domingo, 31 de octubre de 2010

Thalia Pedro Capo - Estoy Enamorada


A quien le gusta cantar sabe que hay momentos donde una canción genera algo especial que difícilmente se repite, ni siquiera por el mismo artista. Esta balada de Thalía y Pedro Capo ha sido para mí uno de esos instantes mágicos de los que es capaz el arte... te deja el alma embelesada... al menos si estás enamorado, aunque sea de la vida, de los compañeros de ruta, de los amigos, de tus ideas... No os perdáis la letra

jueves, 28 de octubre de 2010

Exposición Moctezuma II en el Templo Mayor

La vi anunciada el primer día que puse el pie en México, en el centro de información del aeropuerto de esta inmensa capital. Desde ese momento la puse en mi agenda y vi con temor pasar los meses sin encontrar tiempo para visitarla. Por fin encontré la ocasión, aprovechando la visita de una mexicana afincada en Mallorca y juntas nos fuimos al Zócalo. La muestra se exhibe junto a lo que sobrevive de la gran Tenochtitlán, piedras que vieron sonreír al emperador Moctezuma. Conscientes de que nuestro conocimiento de la historia prehispánica es pobre todavía, tomamos una audioguía y juntas fuimos escuchando los textos que pretenden acompañar a las piezas. La idea era que escuchase una y se lo fuese repitiendo a la otra, pero al cabo de un rato desistí, mi enfado era superior al gozo de aprender. Tenía ante mí unas obras maravillosas de los mexicas, cuya contemplación me permitía evocar el esplendor y la idiosincrasia de sus artistas, y no quería estropearlo con explicaciones empañadas de prejuicios centenarios. Es la única pega que le veo a la exposición.

Es preferible que uno se acerque a la escultura o al objeto sin condicionamientos, leyendo los cuatro datos de la explicación escrita e imagine la vida y el sentir de este pueblo. El tocado de Moctezuma (una reconstrucción) es realmente impactante por su tamaño y su colorido. También me resultó muy sugerente la escultura del guerrero jaguar, pues vemos con frecuencias las que representan a los guerreros águilas, pero esta otra no se ve tanto. Por último, no dejéis de contemplar con detalla la monolítica imagen de la diosa madre, Tlaltecuhtli. El simbolismo podría llevarnos mucho tiempo y espacio así que me limitaré a comentar que como madre, rige la vida pero también la muerte, pues a la vez que gesta a los nuevos seres los acoge cuando su ciclo concluye. De ahí los símbolos que ostenta. De su boca brota el agua de vida, pues ella representa el misterio de la existencia vital que nos anima.

domingo, 24 de octubre de 2010

Esculturas poéticas: el Escriba sentado

Imagen: Escriba sentado. IV Dinastía (2613-2498) Museo del Louvre, París.

Te encontraron en las arenas de Saqqara, inmóvil y silencioso, inmerso en tus tareas milenarias. El primero que te vio quizá se aturdió por tu mirada inquisitiva, cristal de roca imperturbable que anhela mirar con pupila humana. Ironías del destino, ni un solo jeroglífico se grabó en tu efigie, y ocultando tu identidad, agigantas tu misterio. Eres el testimonio mudo de los discípulos de Thot, escritor sin palabras de una estirpe de hombres enamorados del saber. 
Tu piel de caliza apenas retiene ya el tostado abrazo del sol que bañó tu vida. Nos contemplas impertérrito con distancia secular, escondiendo tus pensamientos con burlona sonrisa de Gioconda. ¿Proteges acaso los herméticos secretos de las pirámides? ¿Leíste quizá el perdido libro de Thot en su vieja biblioteca?  ¿Escuchas el dictado de benéficas enseñanzas en la Casa de la Vida? No oprimas más tus finos labios, no aletargues el silencio…
¡Quién pudiera insuflar espíritu a esta piedra y que el escriba cobrara ímpetu de nuevo! ¡Qué no daría por ver sus ágiles dedos y su cálamo diligente volar sobre el papiro! ¡Oh arte milenario, que haces a los hombres inmortales deteniendo su imagen en el espacio, embaucando a los señores del tiempo! Gracias por conservar para la memoria el perfil de estos hombres singulares. Gracias, escultor anónimo, por tu legado generoso, por haber mediado entre dos puntos de la Eternidad.

N.S.
  

sábado, 23 de octubre de 2010

Un arte con promesas

"Creo que hay momentos en que cuanto hacemos en el terreno del arte, de las ciencias, de la filosofía, no dejará de tener repercusiones políticas: cambiar la conciencia del hombre, infundirle cierta esperanza" (M. Eliade, La prueba del Laberinto) 
Tras estas palabras se esconde algo que tal vez sea uno de los secretos de la civilización. Nuestra cultura, como las anteriores, es el resultado de una posición ante la vida. Así concibes el mundo, así lo diseñas en la mente, así lo imaginas en el alma... y así se manifiesta en la materia. Esta pauta fundamental de la creación artística nos conduce ante la paradoja de nuestro tiempo: el mundo es el resultado de lo que hemos pensado. Si no nos gusta, sólo tenemos que echar este cuadro deforme al río, sacar un lienzo nuevo y comenzar a pintar... o a esculpir, componer, escribir, cantar, danzar... El arte irá materializando nuestros sueños y ofreciendo puntos de referencia a las conciencias de nuestros contemporáneos. Como Edipo ante la Esfinge, preguntemos al Arte que puede hacer por la humanidad, y qué podemos hacer nosotros si somos sus manos.
(Imagen: Edipo ante la esfinge (1808), de J. Auguste Dominique Ingres. Neoclasicismo francés. Museo del Louvre, París)
N.S.